El reconocido reguetonero Bad Bunny, cuyo nombre de pila es Benito Antonio Martínez Ocasio, se encuentra en el ojo del huracán tras ser golpeado con una millonaria demanda. A pesar del inmenso éxito de su reciente residencia de conciertos en ‘El Choli’, la alegría del Conejo Malo podría verse opacada por problemas legales. La polémica se desató cuando un hombre de 84 años, Román Carrasco Delgado, lo acusó de usar su propiedad, conocida popularmente como “la casita”, sin consentimiento adecuado, causando una serie de daños emocionales y una enorme cantidad de angustia.
El demandante, un constructor retirado que diseñó y construyó la vivienda junto a su hermano en los años sesenta, alega que su hogar es una parte vital de su patrimonio personal. Román Carrasco Delgado afirma que el equipo de producción del artista lo contactó en noviembre de 2024 para solicitar permiso para utilizar la casa en el cortometraje promocional del álbum Debí Tirar Más Fotos (DTMF). Aunque el señor supuestamente vendió fotos y medidas de su propiedad, el conflicto principal se centra en los términos del acuerdo y el consentimiento que se le solicitó.

El meollo del asunto radica en la avanzada edad y la falta de escolaridad del señor Carrasco, quien alega haber firmado contratos sin poder leerlos correctamente. Se dice que firmó en la pantalla en blanco de un teléfono celular, lo que lo puso en una situación de vulnerabilidad. A pesar de haber recibido dos pagos que suman un total de $5,200, tanto el demandante como sus representantes consideran que esta cantidad es irrisoriamente baja si se compara con el valor real del uso de la propiedad, especialmente tomando en cuenta la enorme repercusión mediática que alcanzó con el video y los conciertos.
La demanda no solo busca una compensación por el uso de la propiedad y los daños emocionales. El señor Carrasco y sus abogados exigen cerca de un millón de dólares, basándose en las exorbitantes ganancias que generaron tanto los conciertos como el merchandising vinculado a su casa. Además, el anciano señala que la constante afluencia de fanáticos a su hogar, atraídos por la visibilidad que le dio el artista, ha perturbado su paz y le ha causado graves “angustias mentales”. Este caso, que ha puesto en evidencia la gran brecha entre la industria musical y los ciudadanos, promete ser un dolor de cabeza para el afamado cantante.
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