Un debut para el olvido. El Deportivo Táchira, campeón del fútbol venezolano, tropezó en su estreno en el Grupo 3 de la Copa Conmebol Libertadores 2025, cediendo una derrota por la mínima diferencia (0-1) ante el poderoso Flamengo de Brasil en el fortín de Pueblo Nuevo. Un solitario gol de Juninho, apenas un minuto después de ingresar al campo, bastó para que el gigante carioca se llevara los tres puntos en una noche donde el aurinegro ofreció una de sus presentaciones más grises en sus 27 participaciones en el máximo certamen continental de clubes.
Ante una afición que llenó las gradas del «Templo Sagrado» con la ilusión de un debut auspicioso, el equipo dirigido por Edgar Pérez Greco mostró una alarmante falta de ideas y contundencia a lo largo de los 90 minutos y el tiempo añadido. En honor a la verdad, los primeros compases del encuentro fueron los únicos en los que el Táchira insinuó algo de peligro. Sin embargo, esa chispa inicial se apagó rápidamente, cediendo todo el protagonismo a un Flamengo que, sin necesidad de acelerar a fondo, demostró la jerarquía que lo sitúa como un firme candidato al título continental.
Desde el pitazo inicial, el conjunto brasileño impuso condiciones, adelantando sus líneas y asfixiando la salida del Táchira. La mitad del campo aurinegra nunca encontró un líder, un jugador capaz de controlar el volumen de juego visitante. Los mediocampistas del Flamengo se pasearon a sus anchas por el terreno de juego, sin encontrar una resistencia organizada que les impidiera hilvanar jugadas y generar peligro.
Jugadores clave del Táchira, como Cova y Saggiomo, tuvieron una actuación muy por debajo de su nivel habitual, contagiando la falta de ideas del colectivo. Bryan Castillo, con su habitual entrega, se vio obligado a deambular por toda la cancha, intentando colaborar en defensa y buscando, casi en solitario, alguna conexión ofensiva. La orfandad en ataque fue evidente: los balones filtrados hacia el área de un Rossi que vivió una noche plácida fueron prácticamente inexistentes. Apenas un remate fortuito de José Balza en los minutos finales, que pudo significar el empate, terminó siendo dilapidado por el delantero aurinegro, sellando la falta de efectividad local.
El Deportivo Táchira se mostró timorato, impreciso y carente de recursos ante un Flamengo que, sin arriesgar en demasía, se llevó la victoria con una solvencia preocupante para el futuro del cuadro venezolano en el torneo. La sensación que dejó el encuentro es que, si el conjunto brasileño hubiera apretado el acelerador, la diferencia en el marcador podría haber sido mucho mayor.

El poderío ofensivo del Flamengo se hizo sentir principalmente por la banda derecha y el centro del campo, donde las asociaciones entre Michael, Araújo, Everton y Varela generaron constante zozobra en la portería defendida por Jesús Camargo. El guardameta aurinegro, una vez más, se erigió como una de las pocas figuras rescatables del encuentro, realizando intervenciones providenciales para evitar una goleada en contra tanto en la primera como en la segunda mitad.
La timidez e ingenuidad mostrada por el once veces campeón nacional facilitaron el trabajo de un Flamengo que jugó a su antojo, mostrando solo destellos de su calidad individual y colectiva, consciente de su superioridad en el terreno de juego.
Los cambios introducidos por el técnico Edgar Pérez Greco en la segunda mitad no lograron el efecto deseado. La impotencia del equipo aurinegro fue palpable ante un rival que, cada vez que decidía acelerar, se convertía en una pesadilla para una defensa local que no encontraba la manera de contener sus embates. La mala entrega del balón fue una constante, impidiendo cualquier intento de construir jugadas ofensivas con claridad.
El buen desempeño de Jesús Camargo bajo los tres palos y el sacrificio de Bryan Castillo fueron quizás los únicos aspectos positivos rescatables de una noche fría en lo climático y en lo futbolístico para el Deportivo Táchira. Los cerca de 15 mil aficionados que se dieron cita en Pueblo Nuevo se marcharon con un sabor amargo y la preocupación latente de cara al futuro del equipo en la Libertadores.
La derrota en el debut obliga al cuerpo técnico a realizar ajustes profundos de cara a la segunda presentación del Táchira en el Grupo 3, que será el próximo miércoles en la altura de Quito ante Liga Universitaria. Tras el empate sin goles entre el equipo ecuatoriano y Central Córdoba de Argentina en territorio argentino, el Deportivo Táchira se queda sin puntos en un grupo que ya comienza a mostrar la exigencia del máximo torneo continental. El revés en casa enciende las alarmas y obliga al campeón venezolano a una pronta reacción si quiere mantener vivas sus aspiraciones en esta edición de la Copa Libertadores.
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