Real Madrid tuvo, quizá, su primera prueba de fuego desde que Santiago Solari asumiera como entrenador interino del equipo, tras la destitución de Julen Lopetegui tras el 1-5 sufrido en el Clásico a manos de Barcelona en el Camp Nou.
Los rivales del conjunto blanco hasta este domingo habían sido de menor talla (Melilla por Copa del Rey, Valladolid en Liga y Viktoria Plzen en Champions), por lo que el triunfo por 4-2 en casa de Celta de Vigo cobra una fuerte importancia en la recuperación de los Blancos y la aspiración del técnico argentino de permanecer como guía.
Corrían 23 minutos en Balaídos cuando una fenomenal asistencia desde la mitad de la cancha de Luka Modric dejó a Karim Benzema cara a cara con el arquero rival. El francés dominó y no perdonó para romper el cero.
Recién a los 10′ del complemento pudo el Madrid ampliar la cuenta y fue a través de una soberbia acción individual de Benzema, quien enganchó dos veces y dejó mareado a su marcador, Facundo Roncaglia, antes de rematar al palo y que el balón pegara en Gustavo Cabral, para que el 2-0 se produciese mediante un autogol.
Hugo Mallo intentó ponerle mayor misterio al juego al descontar a los 15′ tras la asistencia de Brais Méndez, pero la remontada finalmente no pudo concretarse a causa de unos 10 minutos finales letales del visitante.
Es que Sergio Ramos tuvo su oportunidad en el minuto 82 desde el punto del penal y no perdonó, mientras que Dani Ceballos (había ingresado por el lesionado Casemiro) anotó el suyo con el tiempo cumplido para desatar el festejo merengue. Un nuevo descuento de Méndez llegó en el agregado sólo para decorar el resultado. La misión del equipo de la capital española estaba hecha.
El Real Madrid del Indiecito Solari llega a los 20 puntos luego de 12 fechas y se acerca al líder Barcelona (24), que sufrió este mismo domingo un fuerte tropiezo frente a Betis.